Homenaje a Toni Catany

Ha muerto Toni Catany, uno de los mejores fotógrafos españoles. Un infarto se ha llevado a uno de los grandes creadores del mundo de la imagen. Premio nacional de fotografía en 2001, entre otros muchos premios, siempre reconoció su formación autodidacta.

Toni-Catany

Él era la confirmación de una máxima que atormenta a muchos: el fotógrafo nace, no se hace. Vino al mundo en 1942 en Llucmajor, Mallorca. Cuando fue a Barcelona a estudiar la carrera de Química, le invadió el gusanillo de la fotografía gracias a un curso a distancia. Y desde entonces no dejo de grabar su mirada en el papel.

Si por algo se caracteriza su obra es por la investigación de los distintos soportes, desde los calotipos hasta la película polaroid, con la que supo hacer magia, sin necesidad de acudir a los artificios digitales. Su obra era plenamente artesana, con el mismo esfuerzo de los procesos clásicos, que hacen a la obra única y distingue a los vendedores de humo de los verdaderos genios. Al fin y al cabo todo era química, lo que empezó estudiando.

Su estilo era suave y reposado. En su obra no hay excesos, hay conciencia de creación, de detener momentos para ser contemplados posteriormente, con tranquilidad. Su trabajo se puede disfrutar tranquilamente en una tarde lluviosa mientras contemplas cualquiera de sus libros, y te llena de vida. Como dice un amigo suyo, Tino Soriano:

“La magia de la fotografía es que nos permite, de alguna manera, mantener un recuerdo perenne de los que ya se han ido.”

Trabaja los desnudos masculinos como si fueran estatuas griegas sin rostro, los bodegones como si fueran cuadros jamás pintados y los retratos como si todos fueran sus amigos. Y por supuesto su fotografía de viaje, con la que se ganaba el pan en periódicos como La vanguardia o la revista Destino.

Lo más triste de esta historia es que llevaba tiempo queriendo crear una fundación con su nombre en su tierra natal, pero la falta de ganas de los políticos y la falta de dinero en las arcas públicas han hecho imposible que la viera algún día. Quería donar su casa en Mallorca y que el ayuntamiento comprará la casa adyacente para crear un museo con su legado. Lo más triste es que ahora empezarán los trámites para agilizar el proceso, o lo más probable quedará sumergido en el olvido y su casa convertida en una cafetería de una multinacional.

Ahora es el momento de ir a una librería o a uno biblioteca y buscar algunos de sus libros para homenajearle o para llegara conocerle. Hay dos maravillosos por lo menos: El artista en su paraíso de la editorial Lunwerg y número 45 de Photobolsillo, editado por La Fábrica. Afortunadamente nos quedan sus fotografías.

Vía: altfoto

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