El retratista de las Ziegfeld Girls: Alfred Cheney Johnston

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Alfred Cheney Johnston o más conocido, simplemente como Cheney, nació en la Nueva York el 8 de abril de 1885. A la edad de 18 años, Alfred se matriculó en la Art Students League de Nueva York. En 1904 se trasladó a la Academia Nacional de Diseño de Nueva York entonces ubicado en la calle 109. Allí estudió para ser un ilustrador lo cual le llevó a trabajar con numerosas modelos que posaban desnudas para él.

Es importante destacar este hecho. Ya que la ilustración juega un papel muy importante en la vida de Cheney. Pues si algo podemos decir de la fotografía de Alfred Cheney Johnston es que resulta sensual y glamourosa.

Cheney y el cine de los años 20

Ziegfeld fue quizás el empresario del mundo del espectáculo más famoso de Broadway, sus Ziegfeld Follies que se celebraron cada año desde 1907 a 1931 estaban inspirados en los espectáculos del Folies Bergère de París y combinaban el vodevil clásico con un vestuario exuberante y su ingrediente especial: unas bellísimas protagonistas que el mismo Ziegfeld se encargaba de escoger personalmente, las Ziegfeld Girls.

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La iluminación de Cheney

Cuidaba muchísimo la iluminación de los retratos que hacía. Una iluminación que llenaba la escena. Esa cuidada técnica de iluminación junto al vestuario son, en mi opinión, las claves de lo que resumía William Faulkner sobre el Arte:

El objetivo de todo artista es detener el movimiento, que es la vida, por medios artificiales y mantenerlo fijo para que cien años más tarde, cuando un desconocido lo mira, se mueve de nuevo, ya que es la vida.

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Los vestidos drapeados, una de las claves de su éxito

Una de las habilidades (y aciertos) de Cheney fue la utlización de vestidos drapeados en sus modelos. El drapeado es una técnica de moda y costura que consiste en recoger la tela para que haga pliegues.

Caída y olvido de Cheney

Casi al mismo tiempo, muchas de las estrellas incipientes de aquel Hollywood de los años 20 y 30 comenzaron a desfilar por la cámara de Cheney. Cheney tuvo una carrera muy lucrativa, de esa forma, pero efímera. Duró hasta que llegó el crack del 1929 y perdió gran parte del dinero que había logrado hasta entonces. También aquellas estrellas del cine mudo desaparecieron rápidamente y la gloria que le daban esos retratos desapareció también. Todo el mundo pareció olvidarse de él.

Su carrera se difuminó poco después y nunca logró levantar demasiado la cabeza. Varios estudios abiertos y cerrados. Hasta que durante la década de los sesenta trató de donar su trabajo a varias organizaciones de Nueva York y Washington pero nadie se interesó. Murió, poco después, en 1971, en Estados Unidos apenas se hablaba de otra cosa que no fuera la guerra de Vietnam y política. Su muerte pasó desapercibida.

Vía: xatakafoto

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